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Odontología y homeopatía

homeopatia y odontologia
Con frecuencia se presentan a la consulta odontológica, pacientes con ciertos impedimentos para ser medicados alopáticamente. Algunos son alérgicos a diferentes fármacos; embarazadas que tienen contraindicadas ciertas drogas; enfermos renales graves; diabéticos no compensados; cardíacos y otros grupos con características similares. En estos casos, el arsenal terapéutico homeopático cuenta con remedios naturales, que no presentan efectos indeseables y de dosis pequeñísimas que colaboran a la mejoría y curación de la lesión.

Es sabido que durante la dentición, los lactantes suelen padecer dolores y aftas (lesiones ulcerosas que se asientan en cara interna de labios, mejillas y lengua), trastornos en el carácter (irritabilidad, insomnio) y pérdida del apetito.
Durante la niñez y la adolescencia se presentan mayor o menor incidencia de caries (homeopáticamente de distintas características) gingivitis (inflamación y sangrado de encías) y acumulación de tártaro (sarro o cálculos salivares).
En los adultos además de la patología citada, suelen agregarse hemorragias luego de extracciones dentales ( de origen desconocido o medicamentoso) y principalmente periodontitis ( piorrea o destrucción del hueso y tejidos que sustentan el diente).
Como vemos, las lesiones son variadas y la gravedad de las mismas y su evolución posterior estarán determinadas por el sujeto y su energía vital ( que anima a todo ser vivo) y en parte por la medicación que correctamente elegida para cada caso en particular, sea administrada.

Para los homeópatas no existen enfermedades, sino enfermos. Por eso es necesario antes de medicar, observar detenidamente al paciente como un todo; es decir el hombre y su sufrimiento (síntomas).
Veremos entonces que habrá dolores, aftas, gingivitis o periodontitis que se acompañarán de cambios en lo mental, en lo general y también en lo particular, por lo tanto el homeópata experimentado aprovechará este modo peculiar de expresarse durante la enfermedad, para encontrar el remedio que corresponda.
En lo mental ( que son los de máximo valor) se podrá notar intolerancia, pedantería, docilidad, egoísmo, compasividad, ansiedad, temores, aversiones, caprichos, timidez, indolencia o autoconfianza; síntomas todos que pertenecen al carácter y temperamento del enfermo pero que aumentan o disminuyen de acuerdo a su manera de reaccionar.
Lo mismo se observará en lo general y veremos mayor o menor frilosidad, deseos de dulces o salados, mejorías o molestias a orillas del mar, temblores, agravación durante la noche o el día, cansancio por el menor esfuerzo físico o mental o peor o mejor durante las tormentas.
Una vez que con el conjunto de síntomas conformemos el perfil o caricatura de nuestro paciente, describiremos el sentido, la intención y el fin de esa actitud tan individual dada por el ser humano que sufre (enfermo) en virtud de su biología y su circunstancia.
Fácilmente se comprenderá entonces que el remedio será distinto para todas las personas, aunque presenten enfermedades similares.
De todo lo expuesto, los homeópatas, tanto médicos como odontólogos, podemos colaborar al tratamiento de todas las patologías que padece el ser humano, sin agredir al organismo con nuestros medicamentos naturales.
Ellos podrán actuar según el caso, como analgésicos, antinflamatorios, antisépticos, bactericidas o antivirósicos, aumentando las defensas y estimulando el sistema o mecanismo inmunológico.
Por ejemplo: Si “todo” el cuadro sintomático requiere Hepar sulphur (Sulfuro de Ca.), el paciente estará irritable, colérico, impertinente, hipocondríaco y ansioso.
Se presentará muy sensible al frío (Psor.), las zona afectadas serán muy dolorosas al tacto, se podrá quizás observar una grieta en el centro del labio inferior (Am.c.- Nat.m.) y para nosotros los odontólogos nos resultará de utilidad comprobar que toda herida tiende a ulcerarse y supurar pus amarillo y espeso ( Graph.-Merc.)
Otras veces Equinacea será útil en procesos crónicos infecciosos, aumentando o estimulando la acción del sistema inmunológico.
Hypericum, mejora la depresión nerviosa y el temor que a menudo sigue a una cirugía, heridas o lastimaduras por accidente, en especial en zonas ricas en nervios sensitivos terminales (Extirpación de la pulpa dental o tratamiento de conducto en piezas dentales).
Kali Bichromicum (Bicromato de K) especialmente en casos de procesos con secreciones de mucosidades viscosas, que se adhieren, filamentosas, amarillentas y que se estiran como si fueran hilos. (Gingivitis úlcero necrotizante). Los dolores e inflamaciones de Kali b. Son generalmente localizados en pequeñas zonas y cambian rápido de un lugar a otro. Siempre agrava con el calor del verano y con el tiempo caluroso en general suelen presentarse las afecciones con mayor frecuencia.
Silicea (Sílice) se adapta a temperamentos nerviosos, irritables, sensibles tanto física como mentalmente. Los niños presentan las fontanelas y suturas abiertas por más tiempo que el común de los demás chicos, sudan bastante la cabeza, prefieren el calor y se abrigan demasiado, suelen tener abdomen distendido, debilidad de maleolos y son tardíos para aprender a caminar. En general su piel supura ante pequeñas lastimaduras (Graph.-Hepar-Merc.-Petr.).
Actúa muy bien sobre procesos exudativos de los tejidos blandos, periostio y huesos, madurando abscesos o mejorando el exceso supurativo (Abscesos y fístulas dentales). También favorece la expulsión de cuerpos extraños que hayan en los tejidos, como esquirlas óseas o restos radiculares de antiguas extracciones dentales. Es importante recordar que agrava sus síntomas con el frío, destapándose la cabeza, durante la luna nueva y acostándose.
En cambio todo mejora con el calor.
Mercurius, es otro de los medicamentos que si se corresponden con las características del paciente aporta una invalorable ayuda al odontólogo.
Entre sus indicaciones están las odontalgias pulsantes, desgarrantes que se agravan con el calor de la cama, con el tiempo húmedo y mejoran frotando la mejilla. Las coronas dentales suelen estar cariadas, mientras que las raíces permanecen intactas (Fl.ac.-Staph.-Sep.).
La lengua es característica: se presenta ancha, flácida y muestra la impresión de los dientes (Chel.-Pod.-Rhus.). La saliva es abundante, filamentosa, fétida y con gusto metálico.
Kreosotum (creosota) suele tener una dentición dolorosa; tan pronto como aparecen los dientes se carean, se ponen negros y desmenuzan. Las encías en general se presentan de color rojo azulado, esponjosas, sangrantes, inflamadas y ulceradas. Luego de extracciones dentales pueden tener hemorragias (Crot.-Lach.-Phos.-Ham.).

En casos clínicos que presentan las características de estos medicamentos, como cualquier otro de la materia médica homeopática y que todos los síntomas generales del paciente coincidan tendremos la seguridad que la prescripción pondrá en equilibrio la Energía Vital, obteniendo la curación profunda de nuestro paciente.

Artículo escrito por el odontólogo Juan Pombar

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Cada ves creo mas en la medicina "alternativa" hay tanto comercio en la medicina tradicional!!
Lastima que en la odontología no haya muchas alternativas.
Muy bueno el blog!!
Me dejo claridad en muchoas tratamientos.
Muchas gracias!